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Te enamorarás de Menorca contemplando la puesta de sol en Son Bou

La playa de Son Bou es la más extensa de Menorca. 2,5 kms de arena fina y clara abierta al Mediterráneo y con una zona húmeda detrás que acoge abundante fauna y flora. Al final de la playa, la cala virgen de Atalis y, al atardecer, una de las puestas de sol más bonitas de Menorca. ¿Te animas a pasar un día de sol, mar e historia? Y, para acabar, disfrutar de un espectáculo natural tranquilamente sentada en un chiringuito sobre la arena.

La entrada a la playa es parada obligatoria porque antes de bajar de la pasarela de madera ya verás, y oirás, los patos y otras aves acuáticas que nadan en la pequeña lengua de agua dulce que sale del Prat de Son Bou. En invierno, en días de temporal se une al mar partiendo en dos el arenal.

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Son Bou, la playa más extensa de Menorca

El Prat es una de las zonas húmedas más importantes de Menorca, después de la Albufera de Es Grau. Allí llegan los torrentes que bajan de los barrancos de Son Boter y Es Bec. Altos acantilados de rocas blancas y verde vegetación que forman un hermoso paisaje natural. Unas 80 has. De terreno en el que hace 80 años se cultivaba arroz pero ahora conforma un paisaje natural refugio de centenares de aves.

Las dunas que lo separan de la playa se mantienen en buen estado y se recomienda no caminar por ellas para preservarlas. Ya sabes que las dunas sirven para estabilizar la arena de las playas y evitar que desaparezcan.

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La playa de Son Bou tiene todos los servicios: duchas, lavabos, alquiler de hamacas, sombrillas, patines, piraguas,... un parque acuático, socorristas y algunos chiringuitos donde hacer una parada para refrescarse o comer algo.

Una torre de defensa en la cala virgen de Atalis

Si caminas hacia la derecha encontrarás cada vez menos gente hasta llegar a la cala de Atalis, pequeña y de aguas transparentes. Es una playa muy tranquila porque pocas personas se acercan hasta ella pero caminando por la orilla del mar, dejando que el agua moje tus pies, es un paseo ideal para comenzar la mañana.

Al lado de Atalis está Punta Rodona, un saliente de tierra donde había una antigua torre de defensa. Solo queda de ella la parte subterránea porque una fragata inglesa la destruyó en 1808. Desde esta cala puedes acceder al Camí de Cavalls que va hasta la playa de Santo Tomàs.

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El Cap de Ses Penyes, con acantilados de hasta 80 metros de altura, limita la playa de Son Bou en su lado oriental, al otro extremo de Atalis. Muy cerca, los restos de una Basílica paleocristiana, uno de los edificios religiosos más antiguos que hay en Menorca. Fue construida en el siglo V por los primeros cristianos de la isla y solo quedan los restos porque los normados, que llegaron a la isla 300 años después, la incendiaron.

El misterio de la ciudad sumergida en las aguas de Son Bou

Sobre esta zona de Son Bou hay historias muy curiosas. Cuentan que allí había una pequeña ciudad, Sa Canessia, que el mar inundó pero de la que aún se pueden ver algunas ruinas sumergidas en el fondo marino.

Algunos arqueólogos submarinos dicen que han visto algunas columnas y calles hechas con grandes piedras rectangulares. También desde el aire cuentan que, a 300 metros de la playa y a unos 15 metros de profundidad, se pueden divisar estos restos.

Incluso un reconocido investigador de océano, el Comandante Cousteau, fondeó en Son Bou con su buque, el Calypso, para ver esta ciudad sumergida, que según algunos arqueólogos menorquines, como Josep Mascaró Pasarius, hay escritos del siglo XVIII que aluden a ella.

Nadie sabe quién vivía allí ni cómo se inundó. Es uno de los misterios que guarda Menorca.

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La puesta de sol que hará que te enamores de Menorca

Desde la Basílica paleocristiana de Son Bou comienzas a ver cómo baja el sol hacia el horizonte. La luz intensifica los colores del mar y el cielo. ¿Qué tal una cena disfrutando de la puesta del sol desde un chiringuito sobre la arena?

De Es Corb Marí, el más cercano a la Basílica, dicen que no puedes irte sin probar su ceviche de atún o las croquetas de sobrasada y queso de Mahón, además de algunos platos de la gastronomía de Menorca.

El lugar es perfecto. Escuchas el sonido del mar como fondo de la suave música en vivo que ofrecen por la noche mientras te deleitas con uno de los espectáculos naturales más hermosos: la puesta de sol. Cada día cambia y cada día te deja sin palabras por su armonía de colores hasta que la oscuridad llega. ¿Hay mejor manera de acabar un gran día?

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